¿Cómo funciona la fiscalidad en los planes de pensiones?

El sistema de planes de pensiones cambió radicalmente en el año 2007 cuando se puso en vigor la nueva ley del IRPF, que eliminó una serie de ventajas fiscales que caracterizaban como “especiales” estos productos financieros.

A partir del 1 de enero del año 2007, las personas que cobren su plan de pensiones en forma de capital (es decir, todo el dinero en un solo desembolso), no podrán disfrutar de la deducción de impuestos sobre el 40% de las aportaciones realizadas al plan.

Esto se hizo para incentivar a las personas a que recuperen su inversión en cuotas, en forma de rentas vitalicias. De esta manera sí podrán disfrutar de ciertas ventajas fiscales que establece la ley.

Antes cuando una persona quería retirar la totalidad del capital invertido en los planes de pensiones, bien sea por contingencia o porque le corresponda por jubilación, solo tenía que pagar impuestos por el 60% de la cantidad total. El restante quedaba exento de cargas fiscales. Ahora no será así.

Sólo se podrían beneficiar de las deducciones fiscales, en caso de que se quiera retirar todo el capital en un solo monto, aquellas aportaciones que realizadas hasta el 31 de diciembre de 2006, siempre que la primera contribución al plan de pensiones tenga más de dos años de antigüedad.

Es decir, que si una persona ha suscrito un plan de pensiones en el año 2000 y quiere retirar todo su capital hoy, sólo tendrá deducciones de impuestos el 40% de las aportaciones que se hayan realizado hasta el 31 de diciembre de 2006. Aquellas efectuadas posterior a la fecha tendrán que pagar impuestos por la totalidad de la suma.

Esto evidentemente restó mucho atractivo a los planes de pensiones, especialmente, en aquellas personas que tenían previsto retirar la totalidad de su dinero al momento de la jubilación.

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