El Congreso suprime los planes de pensiones privados
Los diputados del Congreso y los senadores se encontrarán con la desagradable sorpresa de que ya no se realizarán aportaciones a planes de pensiones privados, ni tampoco tendrán un régimen privilegiado de pensiones.
Jesús Posada ya ha hecho saber a los miembros del máximo órgano de gobierno de la Cámara Baja que tiene intención de suprimir la aportación que el Congreso realiza al plan privado de previsión social del que disfrutan tanto los diputados como los funcionarios que trabajan en las Cortes.
El coste que venían suponiendo estas aportaciones es de 280 euros mensuales por aportaciones a este plan por cada uno de los 350 parlamentarios, cantidad que equivale al 10 por ciento de su asignación constitucional; un porcentaje, pues, importante.
En total se gasta anualmente 1.100.000 euros en aportaciones a planes de pensiones de los diputados y 900.000 euros a planes de pensiones de los senadores. Dos millones de euros que se ahorrarán con esta eliminación.
Se entiende que se quieran solidarizar pero no se entiende que se eliminen las aportaciones y se anime a las empresas a realizar aportaciones a planes de pensiones a favor de sus trabajadores (con pocas ventajas fiscales, la verdad). El Congreso, como empresa, no quiere hacerlo. Las ventajas de estas aportaciones tendrán que aumentar, pero el mensaje que se lanza no parece claro. ¿Apostamos por las pensiones de la Seguridad Social o vamos pensando definitivamente que mejor nos buscamos un plan privado?




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